
Todo comenzó a las 9 de la mañana del domingo con una arepa en un mercado popular. Juan Guaidó se sentó acompañado de cuatro colaboradores, pidió una de queso, otra de pescado y un refresco. Tres horas después estaba subido en lo alto de un camión con un micrófono y una bandera ante miles de personas que coreaban su nombre.
COMENTARIO: Mi opinión de la noticia es que está mal que sólo alborote a las personas y que puede provocar peleas y puede llegar a consecuencias graves.